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Existe una sociedad creciente y conectada, en la que consumidores cada vez más conscientes de las deficiencias y demandas morales de su tiempo, exigen empresas capaces de asumir su responsabilidad y castigan a las que desgastan los bienes en los que se cimienta la vida económica.
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De unos años a la fecha la Responsabilidad Social Corporativa se ha convertido en conversación de moda. Muchas empresas han querido pertenecer a este cada vez más grande gremio, hecho que puede ser positivo. Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿lo hacen por deber o porque realmente creen en la responsabilidad social?
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Hoy sólo podemos decir de una sociedad que es «civil» si respeta y promueve, en todos los niveles, la dignidad, libertad y derechos de las personas. En cuanto a la empresa, para ser «civil», no sólo debe producir beneficios sino también ciertos «capitales sociales», como confianza, sentido de la responsabilidad y honestidad
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Conforme se incrementan las posibilidades de viaje, crecen también las motivaciones: desde el turismo convencional, cada día más democrático, hasta el turismo del viajero radical o revolucionario que desea reinventarse en otros territorios. Todos corren el riesgo de querer asimilar la diversidad del hombre y las variedades del paisaje en unos pocos símbolos petrificados, sin adentrarse en la realidad de la vida.
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Al viajar asistimos a un mundo distinto. Podemos crear vínculos con nuestra realidad o perdernos en una fantasía destructiva. ¿Cuáles son los verdaderos motivos cuando hace sus maletas?
l viajar asistimos a un mundo distinto. Podemos crear vínculos con nuestra realidad o perdernos en una fantasía destructiva. ¿Cuáles son los verdaderos motivos cuando hace sus maletas?
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Las ciudades y paseos con alma se disfrutan más cuando son viejos conocidos, siempre y cuando se conserve la capacidad de asombro. «La asepsia literaria y la del viajero, dice el autor, son imperdonables: no hay peor trotamundos que el que no se quiere empapar, y afortunadamente este mundo da para zambullirse una y otra vez en muy distintas aguas».
Lo mismo pasa con la literatura, el sabor está en dejarse atrapar.
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La idea de rescatar el turismo de un simple recorrido por ciudades y monumentos, y concebir que el verdadero viaje se lidia en la realidad de cada día en la propia casa, convierten al nuevo libro de Claudio Magris (El infinito viajar, Anagrama, Barcelona, 2008) en digno ejemplar de la biblioteca de cualquier viajero, ya sea de aeropuerto en aeropuerto o desde el sillón de su casa.
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En la vertiginosa cotidianeidad permanecemos activos durante 16 horas diarias --en ocasiones más. Con un ritrmo como este las enfermedades nerviosas son cada vez más frecuentes. Lo maravilloso es que la cura resulta sencilla y económica: unos minutos a solas consigo mismo son suficientes para hallar algo de paz y armonía.
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Defensor de los derechos humanos y de la dignidad del hombre, Bob Dylan emprendió el camino de la denuncia social mediante la música que alcanza el corazón y las letras que tocan el intelecto. Ya somos muchas las generaciones que sabemos que la búsqueda de la justicia y la paz se hace desde los escenarios más multitudinarios del mundo.
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