¿Qué es la rubeola?


La rubeola es una enfermedad que ataca las vías respiratorias la cual es generada por el virus del mismo nombre y es muy contagiosa ya que puede transmitirse con facilidad en situaciones simples como un estornudo, una tos e incluso con solo tener contacto con el afectado o estar presente en un estornudo o una tos puedes adquirirla fácilmente.

Propagación de la Rubeola

Una vez que una persona no vacunada haya tenido contacto con algún infectado el virus al estar dentro del organismo ingresa directamente a la sangre para debilitar los glóbulos blancos y a la vez la infección va propagándose por las vías respiratorias.

Además de la piel y demás órganos una de las ventajas por así decirlo al contraerla es que al recuperarse de la enfermedad inmediatamente adquiere resistencia permanente a ella por lo que no puede volverse a infectar.

El periodo de incubación desde el momento en que se adquiere el virus oscila en unas tres semanas, el modo de transmisión a otras personas puede suceder alrededor de dos días antes de que los síntomas hagan efecto.

Síntomas

Una de las características principales de la rubeola son las erupciones que aparecen por todo el cuerpo las cuales son de color rojo que van desde la cabeza hasta los pies con mayor distribución en el tronco.

Aunque tiene similitudes con una alergia o con enfermedades como la varicela estas no provocan ni picazón otro tipo de molestia, aparte de esto el afectado tiende a sufrir de malestares generales como fiebre, ojos enrojecidos, dolor de garganta e inflamaciones de los ganglios.

En los niños puede existir infección en los oídos, en los adultos si interfieren otras bacterias aprovechando la debilidad del paciente puede padecer de neumonía, encefalitis que al afectar al paciente induciría a un estado de coma, epilepsia, retraso mental y hasta la muerte.

Diagnóstico

Para saber si una persona está infectada no basta con las erupciones ya que las mismas no duran el suficiente tiempo por lo que la manera más efectiva es mediante un análisis de sangre.

Prevención


La mejor manera de evitar el contagio es a través de su debida vacuna mejor conocida como triple vírica ya que no solo te previene de la rubeola sino también del sarampión y las paperas y que se aplica en la niñez.

Dicha vacuna se administra por dosis donde la primera se puede aplica cuando el niño ya tiene por lo menos quince meses y la siguiente cuando ya se encuentre en edad escolar.

Tratamiento

La forma de tratar la enfermedad no es nada del otro mundo, la idea es buscar reducir la fiebre a base de antibióticos de igual manera como cuando tratamos una gripe.

Del resto es reposo, mantener al paciente en cuarentena para evitar contagios si hay mucha tos o se cuesta respirar se busca aplicar las medicinas necesarias para que le paciente no termina con neumonía.

Las mujeres embarazadas que no hayan adquirido la enfermedad y no estén vacunadas tienen mayor riesgo porque el feto puede padecer de enfermedades congénitas que con graves consecuencias en el niño.

Llegando a padecer de ceguera, parálisis cerebral, retraso u otras patologías cardiacas.